Diego y Miguel culminaron su paso por el programa, pero fueron reconocidos por su valentía. Decidieron inscribirse en el programa para asumir abiertamente su preferencia sexual, plantando una semilla que les permitiera mostrar al público “lo bonita que es una relación como la suya”. 
“Son de las personas más valientes que he conocido”, le dijo el periodista guatemalteco Harris Whitbeck –conductor de “Amazing Race” a la pareja de colombianos Miguel Angel y Diego al ser eliminados del programa. Con muchos impedimentos físicos, ya que Diego sufría de dolores en su rodilla, llegaron a esta instancia sin rendirse. “Es rico terminar en nuestra ciudad”, manifestaron, ya que precisamente el último show en donde participaron se realizó en Bogotá. “Amazing Race fue un punto de equilibrio en mi vida. Mis límites fueron llevados al extremo, personalmente, emocionalmente y físicamente. Aprendí que Miguel es para mi mucho más de lo que imaginaba”, confesó el asesor de gobierno Diego Andrés Chaustre Villamizar (28), quien se define como “responsable, organizado, explosivo y acelerado”. Su pareja desde hace dos años y medio, Miguel Angel Kurmen Pérez (25) en cambio es “competitivo, perfeccionista, impulsivo y distraído”. Se conocieron virtualmente por Internet y al verse finalmente en persona descubrieron que podían construir una relación sólida. Decidieron inscribirse en el programa para asumir abiertamente su preferencia sexual, plantando una semilla que les permitiera mostrar al público “lo bonita que es una relación como la suya”. Con el premio – de 250.000 dólares, pretendían “saldar sus deudas, comprar un apartamento e invertir en un negocio propio”.
Diego y Miguel fueron una de las siete parejas que tuvieron que trasladarse de Perú a Colombia para realizar sus últimos desafíos en el programa. El primero de ellos fue descender en rappel en una cascada de La Papaya, prueba realizada por Diego, quien semanas atrás se había lastimado una rodilla y aún presentaba secuelas. Es por ello que se fueron atrasando y llegaron en último lugar a la Torre Colpatra, donde culminaban los desafíos. A pesar de que se daban cuenta de que perderían, realizaron todas las pruebas y se alentaron mutuamente hasta el final.
“Fue un gran aprendizaje, una aventura inigualable para mi. Serán momentos que hasta el último minuto de nuestras vidas nos va a retumbar en la cabeza y en corazón”, definió Miguel.